Guillermo Borja (1951-1995) México
¿Locura su Loquero?
Muchas veces me han enfrentado a una pregunta que inquieta a algunas personas: ¿Hay terapeutas que hacen daños a sus pacientes? Es una cuestión de doble vía. Yo creo que cada cual tiene el terapeuta que necesita, ni mas ni menos. He visto a muchos pacientes renegar de sus terapeutas, pues han tenido con ellos una mal relación. Pero independientemente a que existan malos terapeutas existen malos pacientes. Hay pacientes que van a hacer un trabajo a medias. Es el caso de muchas mujeres que sufren un desengaño, como pacientes le falló la corazonada, pero se puede descubrir que eso era lo que querían, andaban buscando la decepción. No creo que por el hecho de ser terapeuta se adquiera el poder de dañar a otros. Ningún paciente evolucionará mas allá de donde haya llegado el terapeuta. Pero no hay que sobre- responsabilizar al terapeuta. Si el paciente quiere detenerse en un punto, el terapeuta debe reconocerlo y no buscar justificaciones al hecho. Debemos reconocer que nadie es bueno para todo, ni todos son buenos para uno. Ningún terapeuta tiene el poder de llevar a sus pacientes a la destrucción, al suicidio por ejemplo, a no ser que él mismo esté en una situación personal igual. Entonces, no se puede responsabilizar mas a uno que a otro, los dos están en un mismo nivel.
Es como la cuestión de acertar al escoger a un maestro. Algunos encuentran un charlatán, pero sucede que requieren uno. Hay que responsabilizarse de lo que uno busca. No justificar al paciente ni al terapeuta. Yo no creo en las decepciones del paciente, lo que veo es que éste no quiere reconocer la realidad. El paciente es responsable de lo que buscó y encontró. No vale que se justifique por su ignorancia. El terapeuta no sabe más que él, es humano y también está enfermo. Hasta donde quiera llegar el terapeuta es su responsabilidad, pero no puede llevar a un paciente mas lejos de donde quiere ir. El paciente toma su decisión personal. Pero los dos comparten riesgos. Tiene las mismas posibilidades que en cualquier relación.
Estoy convencido que todas estas personas que salen mal con sus terapeutas, están manifestando la manera cómo acaban todas sus otras relaciones, siempre culpando al otro y a lo externo. Es difícil reconocer esto, y es justo ahí donde puede comenzar un buen trabajo de psicoterapia profunda. Porque si la persona salió mal librada, si su ego salió mal parado, es esa la mejor ocasión para trabajar, revisando esa imposibilidad de aceptar la frustración. Así que cada cual tiene lo que requiere y lo que ha buscado, tanto el paciente como el terapeuta. En esto ocurre lo mismo que con las parejas, los dos ganan o los dos pierden. Si hubo dos decisiones de amarse y de entregarse, al final habrá un mismo dolor, no puede ganar el uno y perder el otro, simplemente no se pudo. El encuentro fue de dos personas y la separación va a ser de dos. Ninguno es más responsable que el otro; ninguno de los dos es el mas enfermo.
Borja Guillermo, La Locura lo Cura. Un manifiesto psicoterapéutico, Mèxico, D. F Edic. ARKAN 1995
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