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SEMINARIOS Y TALLERES

Los seres humanos vivimos en grupo, esta es una realidad innegable e incontestable. Y como tal, gran parte de nuestro funcionamiento psicológico y emocional está directamente relacionado con los otros, es decir, con nuestras relaciones sociales. En los otros vemos cosas nuestras y ajenas, características que amamos y odiamos, aspectos reconocidos y negados, en pocas palabras, en los otros encontramos el espejo de nuestra propia existencia.

Es por esto mismo que la terapia grupal en el ámbito humanista, integrativo y transpersonal, es tan importante y reveladora. En un grupo de trabajo terapéutico o de desarrollo personal, encontramos personas que, en pequeño, representan a aquellas de nuestra vida cotidiana. Aparecen invariablemente características que aluden a lo humano, como la envidia, la avaricia, la vanidad, la agresividad, el orgullo y demás rasgos que, en el diario vivir de cualquiera de nosotros, aparecen en una u otra persona y a los cuales reaccionamos positiva o negativamente. Pues bien, el poder reproducir este tipo de situaciones en un ambiente terapéutico y poder trabajarlas nos permite resolver nuestros asuntos inconclusos en el contacto con otros y potencializarnos en nuestra comunicación y en general en todo lo que nos caracteriza como humanos.

En 1966, Fritz Perls, creador de la Terapia Gestalt, en una conferencia a la American Psychological Association, habló de la terapia grupal y su relación con la terapia individual: "Durante algún tiempo intenté resolver este conflicto en terapia gestalt, pidiendo a mis pacientes que hicieran ambas cosas. Últimamente, sin embargo, eliminé totalmente las sesiones individuales, excepto en casos de emergencia. De hecho, llegué a la conclusión de que toda terapia individual es obsoleta. En mis talleres ahora integro el trabajo individual y el grupal."

El trabajo individual, en el ámbito grupal, potencia el crecimiento y el darse cuenta de la persona, no solo por la identificación con el proceso de los otros, sino por la disposición energética que fluye en los grupos, que hace posible que la voluntad de descubrimiento del grupo influya en la del individuo e incremente significativamente las probabilidades de un trabajo personal exitoso y profundo. De igual manera, el grupo que acompaña el trabajo de alguien, toca sus propios temas y termina trabajando a la par de la persona que está sumergida en su proceso personal frente al terapeuta.

Así, podemos decir que el trabajo de grupos aumenta las posibilidades del encuentro con uno mismo pues brinda el ambiente propicio para el crecimiento personal y que además nos permite intensificar nuestro encuentro con otros haciéndonos acompañantes de sus procesos de vida y en últimas protagonistas de su historia.