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¿Qué es el duelo?

Estado de pensamiento, sentimiento y actividad que se produce como consecuencia de la PÉRDIDA de una persona o cosa amada asociándose a síntomas físicos y emocionales. La PÉRDIDA es psicológicamente traumática en la misma medida que una herida o quemadura, por lo cual siempre es DOLOROSA. Necesita un tiempo y un proceso para volver al equilibrio normal que es lo que constituye el DUELO.


Fases del Duelo

Primera fase del duelo: La aflicción aguda

Incredulidad (la persona no se cree lo que le ha pasado), confusión, inquietud, oleadas de angustia aguda , agitación, llanto, sensación de ahogo, opresión, debilidad muscular.

Segunda fase del duelo: Conciencia de la pérdida

Los síntomas y reacciones iniciales gradualmente pierden su intensidad, y la persona acepta intelectualmente (en su pensamiento y realidad) la nueva situación.

Tercera fase del duelo: Conservación-aislamiento

Esta fase es experimentada por muchos como "el peor período de todo el proceso del duelo". Es durante esta fase que la aflicción se parece más a una depresión.

Cuarta fase del duelo: Cicatrización

Significa aceptación intelectual y emocional de la pérdida, y un cambio en la visión del mundo de forma que sea compatible con la nueva realidad y permita a la persona desarrollar nuevas actividades y madurar.

Quinta fase del duelo: Renovación

Sentimientos que surgen: Aturdimiento inicial: el sufrimiento puede dejar anestesiado, perturbado, mudo, incluso privado de autonomía de pensamiento, palabra y acción.

  • Lamentación: "¡No lo puedo creer!"
  • Negación: "¡No, no es cierto!"
  • Rechazo: ¡No, no lo acepto!
  • Miedo y ansiedad: "¡ Y si me sucediera...!"
  • Culpa: "¡Si yo no hubiese...!"
  • Rabia: "¿Por qué a mí?" "¿Por qué se lo hicieron, Dios?" - Tristeza profunda "¿Qué sentido tiene ya...?"
  • Resignación: "¡Me tocó a mi. Es la fatalidad!"
  • Integración y resignificación: "¡Hay que volver a vivir.

Cuando fallece un miembro de la familia es necesario tener en cuenta:

  • El rol que jugaba la persona que ha muerto en la familia, la pérdida modificará el funcionamiento del sistema y los roles deben reorganizarse. Ojo con dejar esos puestos vacíos por siempre a manera de "respeto y recuerdo", la vida sigue.
  • También es importante revisar el estado emocional de cada uno de los miembros de la familia, eso hará que cada uno de ellos lo asuma de manera distinta. Cuidado con juzgar a uno de los miembros por no llorar, o no lucir de negro.

Tareas del proceso del Duelo

ACEPTAR la realidad de la pérdida.

SUFRIR pena y dolor emocional.

AJUSTE al medio Tipos de duelo

Existen diversos tipos según las circunstancias de su origen, la actitud y el recorrido del proceso del duelo:

  • Retardado. Por no asumir la realidad o por preocupaciones urgentes, no se afronta la situación y se demora el proceso de aceptación y, por consiguiente, perdura el sufrimiento y la falta de elaboración positiva. En cualquier momento, el sufrimiento aflorará...
  • Crónico. La reacción luctuosa dura años, produciendo constante sufrimiento. No cede por sufrir más.
  • Patológico. La muerte desencadenó mecanismos tales de defensa que alteró emocionalmente a la persona, que necesitará apoyo profesional y espiritual.
  • Extraordinario. Ocasionado por situaciones críticas de la muerte: aborto, suicidio, homicidio, tortura, cuerpo sin aparecer, guerras, catástrofes...
  • Comunitario. Afecta a muchas personas y por mucho tiempo.
  • Saludable. Tras un proceso de elaboración del sufrimiento, se llega a la paz y serenidad.

 

Otros tipos de duelo...

Duelo anticipatorio

Se presenta cuando las personas tienen conocimiento claro de situaciones que derivarán en la muerte de una persona, o el abandono. Esto les permite prepararse anímicamente.

Así, se puede hablar del caso de una pareja que debe separarse por un viaje definitivo, estas dos personas tienen la oportunidad de preprarse para el adiós, y de manera distinta viven las diferentes fases expuestas.

De la misma manera sucede cuando debemos acompañar a familiares o seres cercanos que padecen enfermedades mortales. Las fases de shock y negación en estos casos se presentan cuando se conoce la noticia, o cuando se somete a las personas a todos los tratamientos posibles, teniendo la certeza de que sus días están contados. La duración de este tipo de duelo es proporcional al avance de la enfermedad.

Evidentemente se manifiestan sentimientos de tristeza y dolor después del fallecimiento o abandono del ser amado, pero con una intensidad diferente a la que experimenta una persona que debe enfrentar una ausencia sorpresiva

¿Cuándo se complican las cosas?

Aparentemente este tipo de duelos son menos dolorosos, sin embargo, las personas que rodean a los directamente afectados suelen convertirse en obstáculos para un cierre saludable, pues esas personas del trabajo, la universidad, el vecindario, insisten en mancillar en la pérdida, provocando una "regresión" en el proceso de quien se venía preparando para este hecho desde antes.

De esta manera, se puede saltar a un duelo emergente, donde el sufrimiento reaparece según etapas, fechas, circunstancias, y motivaciones externas.


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Duelo por separación

Es la muerte de un amor, una ilusión o una promesa. Es popularmente conocido como despecho, y aunque parezca algo coloquial le puede robar el equilibrio a muchos. Al punto de derivar en enfermedades sicosomáticas, estrés, desconcentración, pérdida de la memoria, insomnio o jaquecas.

El recién separado afronta un duelo traumático emocional que puede durar entre tres meses y un año. La diferencia con la muerte es que las personas permanecen cerca, eso provoca recaídas e ilusiones que pueden prolongar la negación y retardar la etapa de aceptación por la esperanza de recuperar la figura perdida. Igualmente la culpa y la idealización de la persona que se ha ido se hacen presentes.

Después de ello aparece la fase de aceptación... se ha ido. La depresión es casi inminente, pero ojo con "las tusas" eternas. Generalemente las personas consideran "tonto" acudir a un terapeuta, y encargan a sus amigos de esa misión, sólo a veces funciona.

¿Qué hacer?

  • Lo más importante es reconocer que las vidas de las personas son independientes y que este tipo de pérdida no puede determinar que la vida continúe, y mucho menos, la posibilidad de intentar nuevas relaciones.
  • No culpabilizarse y mucho menos idealizar.
  • Romper el vículo del todo, eso de "seamos amiguitos" no suele funcionar.
  • Cambie de espacio, hay quienes quedan enfrascados en los detalles y en los recuerdos de los sitios compartidos.
  • Coma y duerma bien. No descuide su estado físico
  • Aunque muchos especialistas aseguran que no es una regla, sin embargo otros recomiendan no se involucrarse en otra relación en forma inmediata.
  • Igualmente que "un clavo saca otro clavo" es una verdad relativa, pues pueden terminar involucrados en relaciones de manera instintiva o impulsiva.
  • Revisar qué pasó en la relación.
  • No guardar resentimientos
  • Buscar apoyo en la familia y porsupuesto en un terapeuta.
  • Pensar en uno mismo, el proyecto de vida no puede derrumbarse por la ruptura de pareja.

 

Quiebra económica

Pasar de tenerlo todo a tener que pedir fiado en las tiendas es una situación que muchas familias tienen que enfrentar. Esta situación también supone un duelo, y con ello un periodo de shock, negación y aceptación.

Generalmente las personas no pueden aceptar cambiar su estilo de vida, y frente a esta realidad se ciegan y gastan sin medida y sin importar que las cuestas por pagar se hacen mayores.

También prefieren buscar culpables y esperar soluciones de manos de otros. En muchos casos, las mujeres o los hijos le dan la espalda al papá que sin trabajo trata de tapar un hueco tras otro con el fin de mantener un status.

La sociedad también juega un papel importante, pues ejerce una presión fuerte sobre los afectados. Igual, las mujeres tratan de mantener una imagen frente a sus amigas, y en el caso de los jóvenes resulta difícil aceptar que su papá debió vender el carro, cortar el TV Cable y quitarles las tarjetas de crédito.

Igual sucede que al igual que en los demás duelos, cada miembro de la familia lo asume de manera distinta. Puede que en casa uno de los hijos sea consciente y asuma la situación, mientras otro no lo acepte e intente hacer sentir mal a su papá. O la esposa que en lugar de ayudar, critique a su marido.

Desocupación

El duelo por quiebra económica tiene mucho que ver con la pérdida del trabajo. El trabajo no solamente produce los medios para obtener alimentos, y vestidos, casa, y protección para la familia: además asegura los lazos que unen entre si a las personas que forman el grupo familiar y los niveles jerárquicos en el adentro, como la pertenencia y la representatividad en el afuera.

La pérdida desorganiza nuestra capacidad de encontrar sentido a la experiencia y el duelo representa la lucha por recuperar el sentido cuando las circunstancias han aturdido, confundido o traicionado. La desocupación, como cambio brusco en la vida de un individuo-y su entorno - trae una crisis en su autoestima y en su sentimiento de identidad.

El dolor, el rechazo, la desconfianza, la rabia, la pena y la envidia, el sufrimiento ante la pérdida hacen presencia. Pueden señalarse varias etapas, con oscilaciones entre:

  1. el shock,
  2. el optimismo,
  3. el pesimismo,
  4. el fatalismo.

Esta última representa la transición de la inactividad a la frustración , y de alli a un estado final de apatía, donde la persona alcanza su nivel más bajo de autoestima - "me siento como un fantasma que camina"-

Un estudio canadiense dice: "perder el empleo puede provocar un lento proceso de muerte ". Hay incluso, alguna evidencia de que la acumulación de cambios personales, aun los deseados, pueden provocar una quiebra en la salud. Tanto más si se trata de cambios no deseados.