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"Los males del alma son los males del mundo"
Claudio Naranjo.

"QUE NO CUNDA EL PÁNICO"

La depresión y la angustia, frecuentemente derivados del estrés de la vida actual, prometen afectar en un futuro cercano a más del 20% de la población mundial.
La depresión:

En el mundo entero se viven episodios que se quedan grabados en nuestra memoria y que sin duda, inciden en nuestro comportamiento y en nuestro estado de ánimo.

Igualmente, en nuestro país, vivimos realidades que nos desencadenan tristeza, inconformidad y deseperanza, y que las convierte en características propias de muchos colombianos que poco a poco se acercan a una patología que puede incidir en su desarrollo como seres humanos.

Está por ahí. Para nadie es ajena; todos la hemos sentido de cerca o hemos permitido que entre en nuestra vida. Para otros llega de fuera, motivada por hechos que los rodean. En varios casos, simplemente está ahí, y aparece sin razón conocida.

Una de esas experiencias que muchas veces se viven sin saber claramente de dónde vienen, sólo se asumen; y peor aún, se padecen sin saber que hacer para tener una mejor calidad de vida. Vamos pues a hacer claridad al respecto.

¿ Qué es la depresión ?

La depresión es un trastorno del estado de ánimo con sentimientos severos y prolongados de tristeza o síntomas relacionados que dificultan la eficiencia. Es una enfermedad seria. A diferencia de las experiencias emocionales normales de tristeza, pérdida, o estados pasajeros de ánimo o malhumor, la depresión es constante y puede interferir significativamente con la habilidad de función de una persona.

La depresión es severa cuando otros síntomas que envuelven ambos el cuerpo y la mente también están envueltos.

 

¿ Cómo nos afecta ?

Es una enfermedad que afecta a toda la persona, mente y cuerpo; afecta la salud física, los sentimientos y las conductas hacia los demás. Una persona con depresión puede tener problemas para dormir, alimentarse, en el trabajo y en la relación familiar y los amigos.

 

Tipos de Depresión

Las formas más comunes de depresión son:

 

DEPRESION MAYOR

Es cuando los síntomas son intensos. Normalmente una depresión mayor es una enfermedad muy evidente. El paciente se halla triste, desanimado, cansado, etc.

 

DEPRESIONES ENMASCARADAS

Son trastornos en que predominan los síntomas físicos: cansancio, dolores diversos, vértigos, vómitos, etc., sobre los psicológicos. Es lo que, a veces, se llama "nervios" en el estómago, en el corazón...

 

DEPRESIONES CON OBSESIONES

las obsesiones, pensamientos repetitivos o acciones repetitivas sobre algún tema, pueden ser el único síntoma evidente en este tipo de depresiones.

 

DEPRESIONES MITIGADAS O DISTIMIAS DEPRESIVAS

Quiere decir "humor perturbado". En este trastorno la persona suele estar con cambios de humor, irritabilidad, problemas de concentración y, de vez en cuando, altibajos depresivos. Las distimias son muy engañosas, pues pueden durar años y no diagnosticarse como un trastorno depresivo. Lo típico es que duren mucho tiempo, y que el paciente no pase más de dos meses libre de trastornos. Es frecuente la incidencia de desavenencias familiares, personales, laborales, etc., a causa de los cambios del humor.

 

DEPRESIONES CON CRISIS DE ANSIEDAD

Las crisis de ansiedad, también llamadas crisis de pánico, consisten en un intenso estado de ansiedad, agitación, ahogo, palpitaciones, temblor, sudación, escalofríos, taquicardia y sensación de que a uno le va a dar algo o que se va a morir. Las crisis de ansiedad se producen en el curso de algunas depresiones. Después de las crisis de ansiedad el paciente suele presentar agorafobia, que se define como el miedo de estar en lugares de donde sea difícil o embarazoso escapar en el caso de que apareciera una crisis de ansiedad.
Cuando está cerca...

Los síntomas de la depresión incluyen estado de ánimo triste, pérdida de interés o placer en actividades que antes se disfrutaban, incluso el sexo; cambio en el apetito o peso, dificultad de dormir o exceso deseo de dormir, lentitud física o agitamiento, falta de energía, sentimientos de autoestima baja o culpabilidad inapropriada, dificultad para pensar o concentrarse, y pensamientos recurrentes de suicidio o muerte.

Si una persona tiene cinco o más de estos síntomas y no puede funcionar a diario en un lapso de dos semanas, se le haría un diagnóstico de depresión unipolar mayor. La depresión mayor usualmente comienza entres las edades de 15-50 o a veces más temprano. Los episodios recurren con frecuencia.

Otras personas tienen una forma de depresión crónica pero menos severa conocida como distimia (o trastorno de distimia), que se diagnostica cuando el estado de ánimo depresivo persiste por los menos dos años y es acompañado por lo menos por dos otros síntomas de la depresión. Muchas personas que tienen distimia experimentan episodios depresivos mayores.

 

Estos son otros síntomas comunes ...

  • El bajo estado de ánimo: desmoralización, falta de ilusiones, falta de ganas de hacer cosas, sentirse bajo de tono...
  • La dificultad para hallar distracciones: no se disfruta igual que antes; lo que antes hacía gozar, ahora es más indiferente, si algo distrae es de forma momentánea, la persona se siente como apagada...
  • Trastornos del sueño (insomnio, despertar antes de hora, exceso de sueño durante el día...)
  • Trastornos del apetito (ya sea perdida, ya sea ganancia de apetito).
  • Pensamientos repetitivos sobre temas que despiertan ansiedad; cuando se coge un tema de preocupación es difícil sacárselo de la cabeza.
  • Ideas negras, pensamientos negativos, mala imagen acerca de sí mismo, sentimientos de culpa o de inferioridad.
  • Falta de concentración, sensación de perdida de concentración o de memoria.
  • Fatiga física, generalmente más acusada por la mañana: sensación de estar más cansado por la mañana.
  • Alteraciones matinales en general (más fatiga, más ansiedad, "estar más espeso".
  • Dolores en diversas partes del cuerpo
  • Perdida del interés sexual.
  • En algunos casos graves, ideas de muerte.

 

Causas

Los problemas financieros específicamente relacionados con su estabilidad económica, adaptarse a un nuevo estilo de vida, como jubilación, los problemas personales como el divorcio o la muerte de un ser querido, todas estas condiciones y situaciones pueden ocasionar la depresión.

Sin embargo, la causa exacta de la depresión se desconoce. Otros la relacionan con un desequilibrio bioquímico en ciertas partes del cerebro. En muchos casos parece que corre en familias.

Igualmente, se han identificado algunos factores tanto internos como externos que pueden contribuir a la depresión. Ciertas enfermedades como los accidentes cerebrovasculares, los problemas de tiroides, el uso de medicamentos como los esteriodes y algunos antihipertensivos, el abuso del alcohol, drogas u otras sustancias adictivas.

Así pues, estos son algunos factores con los que se asocia la depresión:

 

Herencia

Se sabe que las personas que poseen antecedentes familiares de depresión están más expuestas a sufrir la enfermedad.

 

Personalidad

las personas que son pesimistas, las que tienen una autoestima baja o las que se estresan fácilmente son más propensas a desarrollar una depresión.

 

Situaciones estresantes

la depresión también se relaciona con situaciones estresantes como la pérdida de un ser querido, problemas financieros u otros. Aunque también puede aparecer cuando todo parece funcionar bien en la vida de la persona.

 

Estacionalidad

también se ha observado que hay personas que desarrollan depresión durante los meses de invierno, producto de la disminución de la luz solar.

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¿Predisposición?

Algunos aseguran que las depresiones acontecen en personas con predisposición. Esta propensión es de naturaleza genética y depende del modo de funcionar que tienen unas partes concretas del cerebro.

Estudios han determinado que en algunos casos la persona depresiva posee un desbalance de unas sustancias químicas en el cerebro, llamadas neurotransmisores, que permiten que las células cerebrales, las neuronas, se comuniquen entre sí.

Diagnóstico

Las personas que están deprimidas muchas veces se automedican o abusan del alcohol y las drogas, lo cual sólo los hace sentirse peor.

El alcohol, si bien en los primeros minutos es euforizante, su efecto principal es ser un depresor, por lo tanto es lo último que la persona depresiva necesita.

Es importante entender que la depresión es una enfermedad. Una persona depresiva no se imagina sus molestias y no puede decidir simplemente cambiar y olvidarse de la depresión. A las personas que la padecen les resulta difícil admitir la enfermedad y buscar ayuda, estas son las dos razones principales por las cuales cerca del 60% de las personas con depresión nunca se tratan.

Muchas personas creen que los síntomas emocionales causados por la depresión no "son reales" y que la persona debería de deshacerse de estos si pusiera su empeño en curarse. Es por esto que muchas personas con depresión no buscan ayuda clínica ni reconocen que tienen una enfermedad que se puede tratar. Muchas veces prefieren no buscar ayuda clínica por el temor de ser señaladas y exhiben sentimientos de culpabilidad y estigma. Muchas veces, el no tratar o el mal tratamiento de la depresión puede llevar a una persona al suicidio.

El primer paso para obtener un tratamiento apropiado es una evaluación psicológica y física completa para determinar si tiene una enfermedad depresiva o no, y qué tipo de depresión si existe.

Ciertos medicamentos al igual que algunas condiciones médicas pueden causar síntomas de depresión y el médico examinador debe averiguar estas posibilidades durante su examen, entrevista y pruebas diagnósticas de laboratorio.

Una evaluación diagnóstica buena debe incluir un historial completo de sus síntomas, por ejemplo, cuándo comenzaron, cuánto tiempo duran, cuán severos son, si los ha tenido antes o no, y si tratado anteriormente, qué tipo de tratamiento ha recibido. Su médico le debe preguntar sobre su consumo de alcohol y sustancias controladas y si tiene pensamientos de muerte o suicidio. El historial también debe contener información sobre si algún familiar ha sufrido de depresión y si tratado, qué tratamientos recibieron y cuáles fueron efectivos.

Tratamientos para la depresión

Existen varios caminos a la hora de hablar de un tratamiento para la depresión:

La psicoterapia.

Está referido al acompañamiento del psicólogo. Puede dar soporte y ayudar a la persona a disminuir el sentimiento de que está fuera de control, de víctima, o de que se está "volviendo loco". La psicoterapia ayuda a la persona a comprender su modo de afrontar la realidad, y a mejorar sus recursos de cara a desarrollar pensamientos positivos.

Entre los tipos de psicoterapia que han resultado eficaces en el tratamiento contra la depresión están la interpersonal y la cognoscitiva-conductual.

La terapia cognoscitiva.

Esta terapia usualmente dura de unas 12 a 20 semanas. Durante las sesiones de consejería, el terapista puede ayudarle a identificar su visión de sí mismo, del mundo, y del futuro que no son realistas. La terapia le puede ayudar a reconocer el proceso del pensamiento depresivo y desarrollar patrones de pensamiento y comportamiento que puedan contrarestar el pensamiento depresivo.

Sin recibir tratamiento, la mayoría de los episodios de depresión terminan entre unos 6 a 12 meses. Sin embargo, estos episodios casi siempre se repiten y muchos pueden durar mucho más tiempo. La psicoterapia y los anti-depresivos deben ayudarle a sentirse mejor en pocas semanas.

 

Los antidepresivos

Es muy importante mencionar que la depresión no se mejora con sólo iniciar el tratamiento con un antidepresivo, estos demoran entre 4 a 6 semanas en mejorar el estado de ánimo de la persona depresiva. Estos medicamentos ayudan a que no se destruyan los neurotransmisores que fabrica el propio cerebro.

El suministro de estos debe ser cuidadoso, pues el médico ajusta la dosis o cambia el medicamento de acuerdo a la respuesta observada.

En algunos casos, el Tratamiento con antidepresivos se continúa por varios meses después de recuperarse de la enfermedad para evitar que esta vuelva a aparecer.

En casos de una depresión severa o de larga duración, especialmente si los medicamentos surgen efecto, la terapia de electrochoque (llamada terapia de choque) puede ser una parte efectiva del tratamiento.

Aunque los electrochoques son presentados como algo malo en las películas, es mucho más probable que sean efectivos que la terapia con medicamentos y son más seguros. Puesto que brindan alivio mucho más rápido, los electrochoques podría ser el tratamiento preferido para personas con depresión psicótica o para personas que están severamente suicidas.

Sin duda, la intervención del psicólogo o el médico es indispensable; pero al lado de su acción debe sumarse el deseo del paciente por mejorar su situación...

Automanejo

El manejo del estilo de vida es crucial en el mantenimiento de la recuperación de la depresión. Es importante tener en cuenta las siguientes medidas:

  • Reducir el estrés y aprender técnicas de relajación
  • Ser realista y honesto consigo mismo
  • Tomarse un descanso
  • Mantener un calendario diario uniforme.
  • Tomar los medicamentos según la receta.
  • Después de un episodio de depresión, reanudar las responsabilidades lenta y gradualmente.
  • Fijar metas realistas y alcanzables
  • Pedir ayuda cuando se necesite.
  • Reunirse regularmente con su terapeuta.
  • Dormir adecuadamente, acostándose y levantándose aproximadamente a la misma hora cada día.
  • Seguir una dieta sana y balanceada.
  • Hacer ejercicios aeróbicos regulares -un mínimo de una media hora, tres veces a la semana.
  • Salir a caminar, andar en bicicleta, nadar o patinar.
  • Antes de tomar una prescripción o una nueva medicación sin prescripción, acudir a la persona que prescribe su medicación psiquiátrica.
  • Discutir sobre el uso social del alcohol con su médico.
  • Evitar las drogas callejeras.
  • Trabajar para formar y mantener amistades y una red de apoyo.
  • Confiar en si mismo.
  • Trabajar diligentemente en la terapia.
  • Aceptar que puede haber contratiempos.
  • Compartir con la familia y amigos
  • El sol. En países nórdicos emplean cámaras de luz artificial donde colocar a los pacientes en sesiones de 30 a 120 minutos.
  • Las depresiones, aún las leves, dejadas a su aire tienden a empeorar. Algún tipo de tratamiento es mejor que ninguno.