El Clown
Agosto de 2010
A la vena del arte y de los artistas que recrean los matices, tramas, conflictos y vericuetos del mundo personal interno, valiéndose de un escenario (el hogar, el trabajo...), de una audiencia, y acompañados por otros personajes; y que también retratan los valores genuinos y las contradicciones de la idiosincrasia en la que viven, a esa vena de artistas pertenece el mundo del Clown.
Pero artista no solo es el músico, actor, pintor, o poeta; artistas somos todos los que vivimos. ¿A caso no es un arte hacerle frente a las situaciones de la vida diaria, tan llena de altibajos, y hacerle frente dignamente dando lo mejor de sí en cada momento y siendo creativo con lo que hay?
Es precisamente allí, en esas situaciones de la vida diaria donde el personaje Clown, el Clown que llevamos dentro, actúa sin darnos cuenta. Se mete por ejemplo a hacer cosas que no sabe; abre la boca y suelta la frase más inapropiada imaginable, como el hombre del comercial de radio que, en una fiesta del trabajo y estando un tanto "aligerado" por los tragos que ha disfrutado durante la noche, le dice a su jefe: "oiga jefe, su esposa sí que está bien buena"*; o aparece también en aquel que mantiene la postura rígida y seria de alguien que debe guardar las apariencias, simplemente porque le enseñaron que eso era lo correcto.
Conocer a semejante personaje, que reitero, es un personaje que vive en todos; darle espacio a que se exprese, a que haga el ridículo, a que fracase, a que sea valiente o cobarde (¡según desmerezca!), a que sea torpe o miedoso, es ya, de por sí, un acto de consciencia transformadora para quien lo recrea.
Y no solo eso; si usted, sr/a lector/a, se da espacio para recrear su propio Clown, seguramente se encontrará también con su propia inocencia. Aquella inocencia que de niño/a tenia al percibir todo lo que lo/a rodeaba, incluso a sí mismo, sin mantos de juicios o prevenciones; una inocencia que propicia la libertad y un estar en el mundo más saludable.
Sin más, valgan estas líneas entonces para invitarlo/a a participar en el taller de Clown que se llevará a cabo en la Escuela a fínales de este mes. Según tengo entendido, este evento es de aquellos que no se sabe cuando se repite, además que es el único de este año. Recuerde que una vez al año no hace daño.
*Ya me imagino como este Clown en un trabajo terapéutico puede andar por ahí siendo "ligero", espontáneo, con todo el mundo, con la ventaja de estar ¡sobrio!
Iván Ramírez Calderón
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